Diversión a mogollón .
-Presentación y Materiales: Embalaje típico en estos juguetes, el coche viene sujeto con bridas dentro de la caja y el mando de control envuelto en una bolsa de burbujas, También incluye una bolsita con unas ruedas dentadas de repuesto, el cable para cargarlo y un manual genérico.
En cuanto a los materiales, todo correcto, salvo un pero. La carrocería está hecha en lo que parece un plástico muy flexible de apariencia endeble, aunque lo cierto es que por más golpes que le hemos dado, aun no se ha sufrido rotura alguna. El mando de control es cómodo de usar, aunque el plástico podría haber sido algo mejor. Lo que más me ha gustado del coche es sin duda el sistema de suspensión independiente, la placa metálica que protege los bajos y las piezas que componen la dirección, ya que en alguna ocasión, el coche recibió un golpe tan fuerte que se salió una de las piezas de la dirección de su sitio, y no tuve problema para volver a ensamblarla. El motor está a la altura de lo que esperaba, pero quizá el circuito de control sea un poco brusco y hay que cogerle el punto al acelerador.
-Experiencia: La experiencia ha sido en general positiva, aunque no perfecta, por culpa del diseño tan espartano a la hora de conectar y desconectar el coche, así como de cargar la batería, ya que hay que retirar la carrocería, que va sujeta con 4 lañas de alambre, cada vez que queramos realizar estas operaciones. El proceso se hace tedioso, aunque al minuto de estar corriendo el coche se olvida. Puedo entender que el fabricante quería darle más robustez y proteger el interruptor y la carga de batería, pero creo que se han excedido un poco, para mi gusto. A pesar de todo, nos ha resultado divertidísimo, y hasta el momento, robusto.




